Chaki-Kitchikouar

año 2022

Chaki-Kitchikouar 01
Chaki-Kitchikouar 02
Chaki-Kitchikouar 03
Chaki-Kitchikouar 04
Chaki-Kitchikouar 05
Chaki-Kitchikouar 06
Chaki-Kitchikouar 07
Chaki-Kitchikouar 08
Chaki-Kitchikouar 09
Chaki-Kitchikouar 10
Chaki-Kitchikouar 11
Chaki-Kitchikouar 12
Chaki-Kitchikouar 13
Chaki-Kitchikouar 14
Chaki-Kitchikouar 15
Chaki-Kitchikouar 16
Chaki-Kitchikouar 17
Chaki-Kitchikouar 18
Chaki-Kitchikouar 19
Chaki-Kitchikouar 20
Chaki-Kitchikouar 21
Chaki-Kitchikouar 22
Chaki-Kitchikouar 23
Chaki-Kitchikouar 24
01 / 24
01 / 24
clic = zoom · arrastra = mover · doble tap = zoom

Árbol que no eres otra cosa 

que dulce entraña de mujer, 

pues cada rama mece airosa 

en cada leve nido un ser: 

dame un follaje vasto y denso, 

tanto como han de precisar 

los que, en el bosque humano, inmenso, 

rama no hallaron para hogar.


Gabriela Mistral

 Las representaciones artísticas de “Chaki-Kitchikouar” se enmarcan en el proceso de investigación y creación artística de Carolina Agüero, a propósito de la naturaleza en el territorio de la Patagonia y sus vínculos con la etnia kawéskar. Así, pues, desde el acto fotográfico creativo y en compenetración con el paisaje y su historia, la artista involucra tanto al río con su agua en movimiento como al cuerpo femenino en una propuesta visual que se origina desde el proceso de autoconocimiento e identidad de la artista. 

Desde la búsqueda autobiográfica y su relación con lo kawéskar; pueblo originario de la zona austral de Chile y Argentina, las experiencias de la artista son adquiridas desde lo simbólico y lo emocional para dar inicio a un proceso de impregnación de percepciones visuales y auditivas que adquieren una estética que involucre al público a reflexionar sobre sus propios orígenes y la relación humana con la naturaleza. 

A través de las imágenes fotográficas y una puesta en escena natural se invita al público a ahondar en el ciclo del agua del río y su función nutritiva hacia los árboles, develando las raíces y las ramas, contrapartes y sostén de una relación vital. A su vez, la patente subjetividad de la artista considera el cuerpo fragmentado de la mujer como reflejo de la separación y pérdida vinculante de los ciclos naturales con la vida humana. Al mismo tiempo, el hilo dorado se adhiere a las imágenes a manera de elementos metafóricos del trayecto del agua sobre el cuerpo y el recorrido del río, eterno movimiento que sostiene nuestra supervivencia.

 

Texto curatorial 

Tatiana Sardá Yantén